Santidad
Canonizado en 1455, su vida de oración, penitencia y entrega a los pobres y a los enfermos fue reconocida en vida por pueblos enteros y confirmada por la Iglesia.
San Vicente Ferrer · 1350–1419
Impulsamos la causa para que San Vicente Ferrer, predicador dominico y artífice de concordia en una Europa dividida, sea declarado Doctor de la Iglesia universal: el Doctor de la Paz.
Propósito

Hace más de seis siglos, un fraile valenciano recorrió a pie los caminos de Europa predicando la conversión, reconciliando bandos enfrentados y sosteniendo a una Iglesia herida por el Cisma de Occidente. Su palabra fue doctrina viva: clara, exigente y profundamente misericordiosa.
Hoy está en marcha la causa para que la Iglesia reconozca a San Vicente Ferrer como Doctor de la Iglesia universal. Si se proclamara, sería el quinto Doctor español, junto a San Isidoro de Sevilla, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y San Juan de Ávila.
Este sitio nace para documentar su vida y su obra con rigor, dar a conocer su enseñanza a nuevas generaciones e invitar a cuantos lo deseen a sumarse a una causa que ya cuenta con el respaldo de entidades eclesiales de Valencia y de Vannes.
La causa del doctorado
Canonizado en 1455, su vida de oración, penitencia y entrega a los pobres y a los enfermos fue reconocida en vida por pueblos enteros y confirmada por la Iglesia.
Sus sermones y su Tratado de la vida espiritual transmiten una teología sólida, de raíz tomista, puesta al alcance de todos: una enseñanza eminente que sigue iluminando.
Medió entre reinos y facciones, participó en el Compromiso de Caspe (1412) y contribuyó a cerrar el Cisma de Occidente. Su mensaje es hoy más necesario que nunca.
Una vida en camino
Nace en el seno de una familia cristiana; ingresa joven en la Orden de Predicadores.
Comienza dos décadas de predicación por la Corona de Aragón, Castilla, Francia, Italia y Suiza.
Uno de los compromisarios que resuelven pacíficamente la sucesión de la Corona de Aragón.
Su influencia ayuda a poner fin al Cisma de Occidente y a restaurar la unidad de la Iglesia.
Muere en Bretaña, donde sus restos se veneran en la catedral.
Calixto III, valenciano, lo eleva a los altares.
Un camino abierto, en el que todos podemos participar.
Quiénes la impulsan
El proceso está en curso. La declaración corresponde exclusivamente al Santo Padre.